La mayoría de las películas actuales utilizan una variedad de lentes, pero hay unas pocas que tan sólo han utilizado una lente en toda la grabación. Aquí os contamos tres casos.

En el cine clásico ha habido numerosos directores de cine que prácticamente utilizaban una sola lente para rodar sus largometrajes, como eran Buster Keaton, Ozu, Hitchcock o Welles. Sin embargo en el cine moderno y contemporáneo lo más habitual es utilizar una variedad de diferentes lentes, fijas o zoom. Pero hay algunos directores actuales que han realizado sus producciones con una única lente con una determinada longitud focal, lo que provoca una determinada mirada que afecta a la narrativa de toda la historia. Aquí os contamos tres casos.

CALL ME BY YOUR NAME (Luca Guadagnino, 2017): 35mm

PELICULAS UNA SOLA LENTE

El director Luca Guadagnino pidió a su director de fotografía Sayombhu Mukdeeprom que utilizase una única lente para grabar toda la película. La intención era capturar la belleza del paisaje italiano a la vez que la intimidad de una relación intensa que tiene lugar en un largo verano.

Mukdeeprom eligió una lente 35mm porque era lo suficientemente cerrada para catpurar los primeros planos y lo suficientemente abierta para encuadrar a los personajes en relación uno a otro y también en la perspectiva con el entorno. Uno de los trabajos más difíciles de llevar a cabo por Mukdeeprom ya que utilizar una sola lente suposo enfrentarse a varios desafíos, pero que se resolvieron adecuadamente con la lente 35mm por su capacidad de adaptarse a escalas grandes y pequeñas, geográficas y personales.

COSMOPOLIS (David Cronenberg, 2012): 21mm

PELICULAS UNA SOLA LENTE

Esta película inspiró la decisión de Guadagnino de utilizar una sóla lente. En este caso el director de Cosmopolis, David Cronenberg, decidió junto con su director de fotografía Peter Suschitzky utilizar una sola lente de longitud focal 21mm, una apertura motivada fundamentalmente por la necesidad de acoplarse a un espacio pequeño como el de un vehículo limusine donde se desarrolla la mayor parte de la acción.

Esta película cuenta la historia del millonario Eric Packer que pasa gran parte de su tiempo dentro de un lujoso coche y desde ahí dirige sus negocios. Naturalmente este espacio tan reducido implicó dificultades en términos de grabación e iluminación, algo que se pudo solventar en parte por el uso de la lente 21mm, que permitía mantener los acontecimientos y los personajes de la pelicula relativamente distantes y fríos a pesar de los espacios reducidos.

EL HIJO DE SAÚL (Lászlo Nemes, 2015): 40mm

PELICULAS UNA SOLA LENTE

Esta película dirigida por László Nemes y con dirección de fotografía de Mátyás Erdély trata una terrorífica historia sobre el Holocausto. Sin lugar a dudas la longitud focal elegida de 40mm con su estrecho campo de visión trata de amplificar ese horror. Se fuerza al espectador a ser testigo de los acontecimientos desde la perspectiva de Saúl, desde una posición cercana pero al mismo tiempo distante.

Con la cara de Saúl encuadrada siempre en el centro, vemos los terribles hechos que le ocurren desde los bordes del encuadre, fuera de foco, borrosos, suficiente para saber lo que está ocurriendo aunque no mostrándolo de una manera nítida. Una forma inteligente de reflejar la sensación que rodea al personaje principal, al que le ofrecen algunos privilegios a cambio de realizar unos trabajos execrables, y la lente elegida permite crear esa disociación de los pensamientos de Saúl con respecto a su vida diaria. Esta película muestra perfectamente la idea de que la longitud focal elegida es crucial en la narrativa visual de una historia.

Este artículo está basado de un Post original aparecido en el portal RedShark